domingo, 1 de julio de 2018

PROLETARIZACIÓN EN EL SIGLO XXI

Obreros de cuello blanco
En una entrada anterior, nos referíamos al concepto de corporativismo
El término tiene muchas acepciones, pero una de ellas lo asocia con ideologías gremialistas que preconizaban una articulación vertical dentro de las profesiones.

Pero la revolución industrial llevó consigo la decadencia de los gremios en favor del ascenso de la industria. Y, en ese contexto, muchos artesanos y propietarios campesinos se convirtieron en obreros de fábrica, perdiendo la autonomía económica y de gestión del trabajo que tenían hasta entonces. Todo ello relacionado con procesos de acumulación y centralización del capital.

En el mundo del trabajo actual, encontramos tendencias paralelas a las producidas en el siglo XIX. La fuerte liberalización de los servicios públicos, la subcontratación o el nacimiento de configuraciones organizativas como el call center, el help-desk o el centro de desarrollo de software, están incidiendo en la fuerte proletarización de algunas profesiones. Los médicos han visto disminuidas sus condiciones de trabajo a partir de la liberalización del sector sanitario y los informáticos ven decaer la influencia de la profesión más ligada a la revolución digital, gracias a la fuerte subcontratación que se da en el sector.

Muchos profesionales siguen utilizando discursos corporativistas, pero se enfrentan cada vez más a fenómenos de proletarización que les han restado poder de negociación. En muchos casos, la posición corporativa ha facilitado que los cambios se produjeran sin apenas resistencia por parte de estos trabajadores.

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