domingo, 22 de julio de 2018

¿BAJADA DEL NIVEL ESCOLAR EN ESPAÑA?

Cada vez es más frecuente escuchar en España discursos que eluden a una bajada del nivel escolar en España. Algunos literatos y expertos aparecen en los medios de comunicación planteando que los maestros cada vez exigen menos y los alumnos han dejado de esforzarse. Y lo hacen frecuentemente citando los resultados de las pruebas PISA, en las que los alumnos españoles obtienen resultados ligeramente inferiores a los de la media de la OCDE.

Pero ¿es cierto que el nivel escolar ha bajado? Enrique Martín Criado (2018) reflexiona sobre ello y plantea que la diferencia es realmente pequeña y que se debe al origen social de los estudiantes.

Hace años que los sociólogos de la educación han comprobado que el rendimiento escolar está muy relacionado con el nivel educativo y ocupacional de los padres y las madres. Y, en ese sentido, la diferencia con el promedio de la OCDE se explica porque en la mayoría de estos países el nivel de estudios de los progenitores suele ser sensiblemente más alto que en España, debido a que acumulan más años de políticas educativas que han tratado de favorecer a los colectivos más vulnerables. Es decir, que si descartamos esas diferencias en el nivel educativo de padres y madres, el resultado de los alumnos españoles sería ligeramente superior a la media de la OCDE (Martínez García, 2013).´


                


Martín Criado señala que se trata de un debate interesado, en el que se combinan anhelos de privatización, visiones neoliberales o, incluso, supuestos proyectos pedagógicos innovadores. Que cuando se les pregunta a los padres por la calidad de los centros educativos en los que estudian sus hijos lo valoran positivamente, pero cuando se les pregunta por la calidad del sistema educativo en general responden lo que escuchan en los medios de comunicación.


REFERENCIAS

Martín Criado, E. (2018) Juventud y educación: cuestión de clase. En: ENCRUCIJADAS. Revista Crítica de Ciencias Sociales || Vol.15, 2018, r1501.

Martínez García, J. S. (2013) Fracaso escolar, PISA y la difícil ESO. En: RASE. Revista de la Asociación de Sociología de la Educación, 2(1): 56-85.

lunes, 16 de julio de 2018

HISTORIA DE LA MEDICALIZACIÓN

Policía médica alemana (siglo XVI)En el debate sobre si la medicina de finales del siglo XX era más individualista o más social, Michel Foucault introduce los elementos de control de la sociedad sobre los individuos y socialización del cuerpo. La medicina es, de esa manera, una estrategia biopolítica (p. 5).

Para explicar esto, recurre a la historia. Plantea tres modelos que están en el origen de la medicina actual: la medicina de estado en Alemania, la medicina urbana en Francia y la medicina de la fuerza laboral en Inglaterra.

El modelo alemán tenía que ver con una preocupación por calcular la fuerza activa de las poblaciones en el siglo XVI, a través de censos y estadísticas que se sostenían en la pretensión de intervenir en la salud de la población. La creación de la Medizinischepolizei o policía médica en 1764 dice mucho al respecto. Consistía en un sistema más completo de observación de la morbilidad, normalización de la práctica y el saber médico, así como de su formación y organización institucional. Aparece el médico como administrador de la salud (p. 10).

El modelo francés de medicina urbana surge del temor a los problemas de la vida de las grandes ciudades. En ese contexto, se da el modelo médico y político de la cuarentena. Medicalizar a un individuo significaba separarlo y, de esta manera, purificar a los demás. En el caso de la lepra se utilizó la estrategia de aislar a los enfermos en lugares apartados. Igualmente, se creó la figura del cementerio individualizado. A finales del siglo XVIII se configuró la noción de salubridad, ligada a la preocupación por la calidad del aire y del agua.

El modelo de medicina de la fuerza laboral en Inglaterra, índice en estos aspectos con un especial énfasis en el control médico del necesitado. Surgió ligado al desarrollo industrial y al crecimiento del proletariado. Se crea un sistema de asistencia y controles médicos asociados al mismo. Tenía que ver con un cordón sanitario para proteger a los más privilegiados. A mediados del siglo XIX provocó, incluso, resistencia popular, pequeñas insurrecciones anti-médicas: deseo de escapar a la medicalización autoritaria (p. 22).

Los tres modelos inciden en el proceso de medicalización ligado al poder, a la intervención pública sobre la salud de los individuos a través del control.


REFERENCIAS

Foucault, M. (1977) Historia de la medicalización. En: Educación médica y salud, Vol. 11, No. 1, pp. 1-25.

domingo, 8 de julio de 2018

¿QUÉ ES VALOR PÚBLICO?

Confianza y legitimidad de los servicios públicos
La discusión sobre valor público emerge con Mark Moore (1995), quien reflexiona sobre la gestión estratégica en EE.UU. A principios de siglo, Kelly y Muers (2002) abordan la reforma de los servicios públicos en Gran Bretaña y sugieren que el valor público es un camino para reconciliar la democracia y la eficiencia a través del diálogo y el intercambio.

Smith afirma que el valor público no es propiedad de los partidos políticos, instituciones de servicio público, disciplinas académicas o profesionales. El valor público se define y redefine a través de la interacción social y política. Compromete a políticos, funcionarios y comunidades. Los funcionarios públicos deben involucrar a la autoridad política, colaborar entre sí dentro y entre los límites institucionales, administrar de manera eficiente y efectiva, interactuar con las comunidades y los usuarios de los servicios y desarrollar reflexivamente su propio sentido de vocación y deber público (2004:69).

Distante de una mirada gerencial de la gestión pública, reconoce la importancia de una gestión orientada hacia la eficiencia y eficacia; pero seguidamente se pregunta: para qué, para quién o para quiénes. Esto debe ser el resultados de un dialogo e intercambio, asociado con la gobernanza de la red. En particular, los gobiernos y los ciudadanos deben aclarar:

• De qué quieren que los gobiernos se responsabilicen, y

• Los mecanismos que quieren usar

Las personas se dirigen como ciudadanos, clientes y contribuyentes, en este sentido los objetivos de rendimiento de la gestión pública también son complejos, pues deben responder a la deliberación pública para garantizar la confianza y legitimidad de los servicios. Es decir, crear valor público.


BIBLIOGRAFÍA

Kelly, G & S Muers (2002). Creating Public Value, Strategy Unit, Cabinet Office, UK, <www.strategy.gov.uk>.

Moore, MH 1995 Creating Public Value, Harvard University Press, Cambridge, Mass.

Smith, R.F.I. (2004). Focusing on Public Value: something new and something old. Australian Journal of Public Administration, 63(4), 68-79.

domingo, 1 de julio de 2018

PROLETARIZACIÓN EN EL SIGLO XXI

Obreros de cuello blanco
En una entrada anterior, nos referíamos al concepto de corporativismo
El término tiene muchas acepciones, pero una de ellas lo asocia con ideologías gremialistas que preconizaban una articulación vertical dentro de las profesiones.

Pero la revolución industrial llevó consigo la decadencia de los gremios en favor del ascenso de la industria. Y, en ese contexto, muchos artesanos y propietarios campesinos se convirtieron en obreros de fábrica, perdiendo la autonomía económica y de gestión del trabajo que tenían hasta entonces. Todo ello relacionado con procesos de acumulación y centralización del capital.

En el mundo del trabajo actual, encontramos tendencias paralelas a las producidas en el siglo XIX. La fuerte liberalización de los servicios públicos, la subcontratación o el nacimiento de configuraciones organizativas como el call center, el help-desk o el centro de desarrollo de software, están incidiendo en la fuerte proletarización de algunas profesiones. Los médicos han visto disminuidas sus condiciones de trabajo a partir de la liberalización del sector sanitario y los informáticos ven decaer la influencia de la profesión más ligada a la revolución digital, gracias a la fuerte subcontratación que se da en el sector.

Muchos profesionales siguen utilizando discursos corporativistas, pero se enfrentan cada vez más a fenómenos de proletarización que les han restado poder de negociación. En muchos casos, la posición corporativa ha facilitado que los cambios se produjeran sin apenas resistencia por parte de estos trabajadores.

domingo, 24 de junio de 2018

¿QUÉ ES TRABAJO FEMINIZADO?

El trabajo feminizado se da en algunos sectores
Cuando, en la actualidad, se habla de desigualdad entre hombres y mujeres en el mercado de trabajo, aparecen las enormes diferencias salariales entre ambos sexos. Diferencias que pueden darse, incluso, en el ejercicio de un mismo puesto de trabajo en el interior de una misma empresa. Se habla también de desigualdad de acceso a los puestos más altos en la jerarquía organizacional de las empresas e instituciones.

Pero se habla menos de la existencia del trabajo feminizado. De que el trabajo femenino puede concentrarse en unos determinados sectores y ocupaciones. Como señala Carmuca Gómez Bueno, los trabajos más asumidos por las mujeres no son los trabajos “menos duros de realizar”, sino que se trata de trabajos ideológicamente asociados con los que las mujeres realizan en el ámbito doméstico. Estos empleos continúan considerándose, en buena medida, una prolongación de éste: los cuidados, la confección textil, la enseñanza, la enfermería o la atención personal son sectores con una mayor presencia de mujeres (2001, pp. 127-131).

Estos empleos, además, van ligados a contratos a tiempo parcial, horarios “flexibles”, trabajo a domicilio y subcontratación. La concentración de trabajadoras en este tipo de empleos aumenta la segregación de las mujeres en el mercado de trabajo.

Entendemos que para reducir la desigualdad no basta, por ello, sólo con hacer públicos los salarios dentro de una misma empresa, sino en combatir la precaridad laboral que azota de manera más dura a las mujeres.


BIBLIOGRAFÍA

Gómez Bueno, C. (2001) Mujeres y trabajo: principales ejes de análisis. En: Papers 63/64, 2001, pp. 123.140

domingo, 17 de junio de 2018

ÍNDICE DE CORRUPCIÓN DEL WGI DEL BANCO MUNDIAL

Perteneciente a los Indicadores
Logo del WGI
 Mundiales de Gobernanza (WGI, por sus siglas en inglés)  fue desarrollado por los economistas Daniel Kaufmann y Aart Kraay.

Trata de percibir el uso del poder público para el beneficio privado. Analiza la corrupción a pequeña y a gran escala, así como los fenómenos de apropiación de los aparatos estatales por parte de élites privadas.

El índice ofrece valores de “control de la corrupción”, que varían de -3 a 3, siendo -3 el mayor nivel de corrupción y 3 el más bajo.

Al igual que para el índice CPI, se ofrecen los datos por países, siendo en la actualidad más de 200 los estados incluidos.


REFERENCIAS

Cardona, L.A., Ortiz, H. y Vázquez, L.D. Corrupción y derechos humanos: de la intuición a la convicción. En: Revista Mexicana de Sociología 80, núm. 3 (julio-septiembre, 2018): pp. 577-610.

sábado, 9 de junio de 2018

ÍNDICE DE PERCEPCIÓN DE LA CORRUPCIÓN


Gráfico del Índice de Percepción de la CorrupciónEl Índice de Percepción de la Corrupción (CPI, por sus siglas en inglés) otorga una calificación de 0 a 100 para cada país del mundo. Fue promovido a partir de 1995 por Transparencia Internacional, la que encargó su diseño a Johann Graff Lambsdorff, de la universidad alemana de Passau. El Índice resulta de combinar encuestas y evaluaciones sobre la corrupción realizadas por diferentes instituciones. Entre ellas podemos citar al Banco Africano de Desarrollo, Bertelsmann Foundation, Economist Intelligence Unit, Foro Económico Mundial o WJP, entre otras (Cardona et al, 2018).

Se trata de combinar las percepciones de la población residente con la de los expertos de fuera de los países que se evalúan.

En el año 2012, con apoyo de Andrew Gelman y Piero Stanig, se realizó un ajuste del índice con vistas a poder realizar comparaciones entre estados.

REFERENCIAS

Cardona, L.A., Ortiz, H. y Vázquez, L.D. Corrupción y derechos humanos: de la intuición a la convicción. En: Revista Mexicana de Sociología 80, núm. 3 (julio-septiembre, 2018): pp. 577-610.