domingo, 28 de febrero de 2016

ESTATUS ADSCRITO Y ESTATUS ADQUIRIDO

Según Parsons, un actor social es al mismo tiempo sujeto y objeto para los otros, que lo evalúan en función de la orientación de sus actos. De esta manera, lo adscrito y lo adquirido articulan la diferenciación de los actores en un sistema social. Los criterios adscriptivos hacen referencia a lo que los sujetos son, en virtud de su nacimiento; mientras que los criterios adquiridos evalúan lo que los sujetos hacen o realizan durante su vida (Parsons, 1982).

El estatus adscrito es independiente de la voluntad y el desempeño, mientras que el estatus adquirido se construye precisamente a partir de esos dos elementos, que pueden concretarse en el nivel educativo o la experiencia profesional, por ejemplo.

Una diferencia importante entre las sociedades está en el peso que dan al estatus adscrito y al estatus adquirido. En las sociedades tradicionales priman los criterios adscriptivos, mientras que en las sociedades modernas tienen mayor importancia los criterios que evalúan las realización del actor. Aunque depende de la élite que esté en el poder. También se dice que cuanto más priman los criterios adscriptivos más cerradas y jerárquicas son las jerarquías sociales (Giner et al, 1998, pp. 268-269).


REFERENCIAS

Giner, S., Lamo de Espinosa, E. y Torres, C. (1998) Diccionario de Sociología. Madrid: Alianza Editorial.

Parsons, T. (1982) El sistema social. Madrid: Alianza Editorial.

sábado, 20 de febrero de 2016

NUEVA VERSIÓN DEL MANUAL DE ATLASTI DE MUÑOZ JUSTICIA

Muchos de nosotros aprendimos Atlasti con el blog de Juan Muñoz Justicia, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona. Ahora aparece un nuevo manual, adaptado a la versión 7 del Programa, que Muñoz Justicia escribe conjuntamente con Miguel Ángel Sahagún, de la Universidad de Aguascalientes.

El manual es un recorrido por los diferentes elementos del programa: citas, códigos, memos, networks, vínculos, familias, etc. Un repaso a las diferentes formas de codificación, que también son distintas formas de analizar la información cualitativa, además de la explicación sobre nuevas funcionalidades de Atlasti, como los informes XML.

Merece la pena destacar la referencia a una de las novedades que más confusión ha generado desde el lanzamiento de ATLAS.ti 7: las bibliotecas de documentos primarios. En las pp. 43-47, se explica esta nueva forma de asignar y organizar las fuentes.

sábado, 13 de febrero de 2016

BAJAR LA TEMPERATURA DEL CALENTADOR, UN EFICAZ AHORRO DE ENERGÍA

Consejo de ahorro de energía
Hay consejos sobre el ahorro de energía que han calado más profundamente que otros. Sabemos que sustituir bombillas incandescentes por ahorradoras o led, comprar regletas para evitar el stand-by de los electrodomésticos, bajar la potencia contratada en nuestro hogar u oficina, no alargar la ducha más de tres minutos, etc… son recomendaciones conocidas por casi todas las personas.

Hoy vamos a hacer desde aquí una recomendación que no es nueva, pero que tampoco está tan difundida: bajar la temperatura de nuestro calentador de agua caliente.

Generalmente, los calentadores establecen una temperatura para el agua caliente. Esta temperatura puede oscilar entre los 30 y los 50 grados. Para obtener dicha temperatura, el calentador realiza un consumo de energía que es mayor cuanto más alta es dicha temperatura fijada. Siendo así: ¿por qué no regulamos la temperatura del calentador para no tener que mezclar agua caliente con fría cada vez que nos damos una ducha?

Si colocamos el mando de temperatura del agua caliente en un mínimo aceptable para poder ducharnos o lavar los platos sin mezclar estamos ahorrando una gran cantidad de energía. Eso beneficiará al medio ambiente y, además, se notará en nuestra factura de gas natural, de electricidad o de otras fuentes.

Algunos calentadores de gas natural no tienen mando regulador de la temperatura del agua caliente. Pero podemos cerrar un poco la llave de paso del gas, con lo cual obtendremos una temperatura del agua menor, al tiempo que cuidaremos de nuestra caldera sometiéndola a una menor presión.

Esperamos que os sirva y agradecemos vuestros comentarios para ampliar esta información.

domingo, 7 de febrero de 2016

COMUNIDAD POLÍTICA Y LEGITIMIDAD

Actores que aspiran a formar parte de la comunidad política
Partiendo de J. Linz y A. Stepan (1996), Maurio Romero utiliza el concepto de comunidad política para analizar el problema de violencia en Colombia. La define como “el conjunto reconocido de competidores por el poder, a los cuales se acepta como legítima su aspiración para dirigir el aparato estatal en los distintos ámbitos” (2003, p. 113).

En el caso colombiano, la composición de la comunidad política está en disputa ahora más que nunca, cuando hay un esfuerzo importante por parte del gobierno y de la guerrilla por llegar a la paz, lo que supondría el ingreso de dirigentes y algunos militantes de la guerrilla a dicha comunidad. Hasta el momento, ésta está integrada básicamente por los partidos históricos, los cuales se han ido mimetizando en una diversidad de grupos, a la cual se suman de manera minoritaria fuerzas de izquierda.

Hasta el momento no es clara la disposición de fuerzas tradicionalmente opuestas a la integración de los grupos guerrilleros a la comunidad política, en la medida en que aún son considerados como “indeseables” y “extraños” a dicho campo político; por lo cual se pone en duda la capacidad para ser considerados como sujetos de derechos. Este es uno de los grandes retos de la negociación de paz, en la medida en que expone a los “indeseables” al despliegue de poder y abuso de autoridad por parte de grupos que están, incluso, por fuera de la comunidad política. Por eso no basta que su participación sea reconocida e institucionalizada, es necesario que sea considerada legítima por grupos importantes que están tanto en el campo legal como ilegal, para evitar de esta manera que se repita el exterminio de toda una fuerza política como sucedió con la Unión Patriótica (UP), a principios de la década del noventa.

Salvando las distancias, para el caso de España, aunque Podemos haga parte de la comunidad política, hay todavía fuerzas que no ven legítimo que dicha formación forme parte del gobierno a pesar de haber sido elegida democráticamente por el 20% de los votantes españoles. Los partidos tradicionales niegan a esta nueva fuerza política el derecho a gobernar ante el miedo a perder no sólo el poder sino las prácticas y habitus de ejercicio del mismo que han caracterizado la política española en los últimos años.


BIBLIOGRAFÍA:

Romero, Mauricio, 2003, Paramilitares y autodefensas, Bogotá: IEPRI.

Linz, Juan, J. y Stepan, Alfred, 1996, Problems of Democratic Transition and Consolidation. Southern Europe, South America, and Post- Commmunist Europe, John Hopkins University Press.