domingo, 25 de septiembre de 2016

UNA PROPUESTA FLEXIBLE DE INVESTIGACIÓN CUALITATIVA

Internet como complemento en investigación cualitativa
En su investigación sobre capitalismo cognitivo, Jesús Antonio Ruiz-Herrero, realiza una aproximación metodológica que resulta destacable porque supone enriquecer las técnicas cualitativas con un uso más flexible de los recursos de que dispone.

El estudio, que parte de un diseño cualitativo basado en entrevistas semiestructuradas, trata de relativizar y ampliar los hallazgos alcanzados en una primera fase. Después de realizar una serie de entrevistas en empresas del sector tecnológico, enriquece dicha información contactando perfiles diferentes utilizando redes sociales profesionales, foros y bitácoras profesionales. En ese contexto, analiza también documentos escritos (en ocasiones por personas que utilizan seudónimos) que cuentan sus experiencias y situaciones profesionales con una mayor tranquilidad.

Lo más interesante de esta propuesta es que lejos de convertir el método (ese acercamiento digital) en objeto de la investigación, Ruiz-Herrero utiliza el medio digital para cubrir falencias que ha encontrado en las otras técnicas: las relaciones de poder dentro de las empresas, la estrategia empresarial de búsqueda de una imagen social inmaculada, la dificultad para encontrar determinados perfiles, etc., poniendo los nuevos materiales al servicio de los objetivos de la investigación.


REFERENCIAS

Ruiz-Herrero, J.A. (2016) Propuestas para resolver dificultades en la investigación: Cómo activar materiales de análisis y otros recursos. En: Empiria, Nº 34, mayo-agosto, 2016, pp. 79-100.

domingo, 18 de septiembre de 2016

CRISIS FINANCIERA: EL CAMBIO IDEOLÓGICO VIVIDO EN ESPAÑA TRAS EL 15-M

Movilización ciuadadana tras la crisisCon anterioridad, habíamos publicado en este blog una entrada que tenía que ver con el estudio realizado en España sobre consumo sostenible y crisis. En aquella investigación (Alonso et al., 2014), cuyo trabajo de campo se recogió en 2010, se destacaba la emergencia de un poderoso discurso moral que culpabilizaba a la ciudadanía de la crisis, en términos de “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.

Los mismos autores han publicado recientemente una segunda parte del estudio (Alonso et al., 2016), cuya información fue recogida en 2014. Llama la atención que, tras esos cuatro años, los investigadores observan el deterioro de esa posición culpabilizadora, especialmente en determinados grupos sociales. Si en grupos de discusión realizados con personas de un nivel socioeconómico más alto, dicho discurso culpabilizador seguía siendo dominante, para otros grupos el discurso sobre las causas de la crisis había cambiado cambiado hacia un discurso más crítico y politizado: engaño, culpabilización de políticos y banqueros, indignación y fractura social entre “los de arriba” y “los de abajo”.

Como causa histórica de ese cambio no es difícil encontrar el movimiento ciudadano 15-M, que logró transmitir una posición crítica entre todos los estratos sociales, especialmente los más vulnerables ante la crisis.

Los resultados de este estudio también nos hacen pensar en la importancia que el éxito de estos discursos críticos tuvo en el crecimiento del movimiento político de Podemos, que encontró a nivel ideológico el sustrato para su salto a las instituciones.


REFERENCIAS

Alonso, L.E., Fernández Rodríguez, C., Ibáñez, R. (2014) Crisis y nuevos patrones de consumo: discursos sociales acerca del consumo ecológico en el ámbito de las grandes ciudades españolas. En: Empiria Revista de Metodología de Ciencias Sociales. Nº 29, septiembre-diciembre, 2014, pp. 13-38.

Alonso, L.E., Fernández Rodríguez, C., Ibáñez, R. (2016) Entre la austeridad y el malestar: discursos sobre consumo y crisis económica en España. En: Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 155: 21-36.

domingo, 11 de septiembre de 2016

PREGUNTAS ABIERTAS: EXPECTATIVAS Y REALIDAD

Imagen de un cuestionario
En una entrada anterior nos referíamos a los límites de la encuesta como técnica de investigación. El hecho de contar con preguntas estandarizadas impedía captar adecuadamente los discursos en su contexto social y grupal. En ese sentido, vemos con frecuencia cuestionarios que incluyen preguntas abiertas con la pretensión de superar esas deficiencias.

Como señala Alfonso Ortí (1989, p. 196-198), las preguntas abiertas van dirigidas a captar el discurso espontáneo y libre del encuestado en cuestiones fácticas. No están codificadas en ítems y deben ser lo suficientemente neutras en su formulación, para no orientar ni precondicionar la respuesta.

La sistematización o codificación posterior de las respuestas nos puede ayudar a obtener una primera aproximación al enfoque motivacional, a asociar posiciones ideológicas con contextos sociales de estatus o de hábitat, por ejemplo. No obstante, Ortí considera que las preguntas abiertas son, más que una verdadera apertura cualitativa, una estrecha rendija que no permite la circulación del verdadero discurso ideológico espontáneo y libre. Debido a las dificultades de interpretación (y codificación) debidas a la gran ambigüedad de las respuestas, el análisis de estas preguntas resulta difícil.

Cabría añadir además que, por muchas expectativas de apertura cualitativa que los investigadores depositen en ellas, es muy poco probable que las preguntas abiertas logren romper la dinámica de estímulo-respuesta dominante en la técnica de la encuesta.

A lo largo de nuestra vida profesional hemos visto proyectos e investigaciones realizados con encuestas que colocaron enormes expectativas en esas preguntas abiertas. En la mayoría de los casos, el análisis de las preguntas abiertas no dio los frutos esperados. No pretendemos con ello recomendar no incluirlas en los cuestionarios, pero sí que se haga con menores ambiciones, como estrategia para enriquecer nuestras aproximaciones, para aclarar dudas o para contextualizar algunos significantes. Pero nunca como la manera de sustituir una verdadera investigación cualitativa complementaria a la encuesta.



REFERENCIAS

Ortí, A. (1989) “La apertura y el enfoque cualitativo o estructural: la entrevista abierta y la discusión en grupo”. En: García Ferrando, Ibáñez y Alvira, El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investigación. Madrid: Alianza Editorial.

domingo, 4 de septiembre de 2016

SINDICALISMO EN RED

Nuevo contexto de las relaciones laboralesLa empresa-red cuestiona el modelo de relaciones laborales fordista, basado en instituciones colectivas de trabajo integradas verticalmente.

Con la estrategia empresarial de deslocalización, descentralización y/o subcontratación de procesos y/o actividades de producción o de servicios, la organización del trabajo se disocia de la empresa en sentido jurídico y patrimonial. En un mismo espacio territorial pueden coincidir trabajadores pertenecientes a diversas empresas (principal vs subcontratistas), bajo relaciones de subordinación que se superponen y con representaciones colectivas diversas o ausentes, lo que se traduce en una alta desigualdad de las condiciones laborales.

La empresa-red de facto configura un modelo de relaciones triangulares entre empresa principal, empresas de servicios y trabajadores. ¿Cómo reconfigurar formas de organización colectiva basadas en la solidaridad que apuesten a mejorar e igualar las condiciones laborales entre trabajadores de diversa procedencia jurídica?

Lafuente Hernández et al. plantean la necesidad de que las organizaciones sindicales contemplen este contexto de reestructuración y reorganización permanente de las cadenas de valor, que suponen una recomposición de las relaciones de poder y subordinación a escalas diferentes, debilitando las organizaciones de representación colectiva. El adelgazamiento de las estructuras organizativas ligadas a la descentralización y subcontratación de procesos y actividades se ha traducido en cambios cuantitativos y cualitativos de la mano de obra. Por un lado, hay una reducción significativa de la nómina de trabajadores vinculados a la empresa principal; pero, de facto, no hay necesariamente un proceso de adelgazamiento de la estructura de las empresas, debido a la presencia de trabajadores de los subcontratistas. Por otro lado, hay un cambio del perfil de los trabajadores y de las formas de vinculación a la misma, que hacen inadecuadas las formas tradicionales de representación colectiva.

La subcontratación generalizada desdibuja la bipolaridad “empresa-trabador” y las relaciones de subordinación, mediadas por la existencia de contratos mercantiles y de prestación de servicios firmados entre la empresa principal y el empleador de un trabajador que ejecutará la mayor parte de sus tareas al servicio del proceso productivo de la empresa principal. En este contexto emerge un tercer sujeto en la relación laboral, proceso denominado por la sociología del trabajo latinoamericana (Basualdo y Morales, 2014, citado por: Lafuente Hernández, 2016:153) como “tercerización laboral”. Se configura una “comunidad de trabajo”, caracterizada por la confluencia de diversos trabajadores en el marco de una empresa-red, que comparten un mismo espacio laboral, en el marco de una alta desigualdad de condiciones de trabajo, sin autoridad única y en las que se entrecruzan y comparten relaciones de subordinación.

¿Es posible reconfigurar nuevas formas de organización colectiva con capacidad sindical para organizar contrapoderes a nivel territorial basados en el concepto de “comunidad laboral”? La estrategia de sindicalismo en red (Benali, 2009) se apoya en una organización coordinada entre delegaciones sindicales de la empresa principal y los subcontratistas; cuyo objetivo es ir más allá de las disposiciones legales que definen las competencias de los comités de empresa y de los comités de seguridad y salud.

Las delegaciones sindicales buscan construir solidaridades entre los trabajadores intervinientes en un mismo espacio organizacional. En algunos casos, la red se construye en torno a aspectos de la seguridad y salud en el trabajo, lo que posibilita establecer interlocutores, gracias a la intermediación de representantes sindicales de la empresa principal, por ejemplo en términos de dar acceso al centro de trabajo a los delegados sindicales de los trabajadores de subcontrata, que no siempre cuentan con este tipo de representación. Según los dos estudios de caso analizados por Lafuente Hernández et al. (2016), la construcción de una “comunidad de trabajo” se apoya en relaciones interpersonales de proximidad existentes.

De ahí que, según estos autores, los límites de la red sindical se definen a partir de una doble proximidad: 1) una proximidad en la visión del trabajo sindical, que lleva a las delegaciones de una misma organización sindical a actuar de manera conjunta; y 2) una proximidad de trabajo, o de “profesión”, entre trabajadores que comparten las mismas competencias profesionales (soldadores, mecánicos, electricistas, etc.), tanto en la empresa principal como en algunas de las subcontratas. En este sentido, en la práctica, la “comunidad de trabajo” se fundamenta sobre la base de estos dos tipos de proximidad y se apropia del centro de trabajo de forma contingente y sin vínculo aparente con la presencia, permanencia o número de trabajadores que cada empresa hace intervenir en la central, ni con la duración de los contratos.

No obstante, existen dificultades para la construcción de solidaridades basadas en esta comunidad de trabajo. La primera es que no todas las subcontratas cuentan con delegaciones sindicales. La segunda, la ausencia del reconocimiento de intereses comunes entre los trabajadores, de ahí la necesidad de construirlos. Tercera, la estrategia de negociación está centrada en los problemas de los trabajadores de la empresa principal, dejando de lado los problemas de los trabajadores de los subcontratistas; es necesario revertir esta estrategia, debido a la desigualdad de condiciones. Cuarta, centrarse en los dos tipos de proximidad mencionados, dificulta la construcción de una comunidad de trabajo debido a la debilidad de poder de negociación de buena parte de los sectores productivos o de servicios, al igual que a la débil capacidad de negociación de los trabajadores poco cualificados, que no están organizados en torno a oficios. Además de las mencionadas, habría que pensar y construir otro tipo de proximidades para reducir la heterogeneidad en las condiciones laborales, no sólo entre los trabajadores de la empresa principal y de los subcontratistas sino en el interior de este último colectivo. Además de reconfigurar las reglas del juego del sistema de relaciones laborales, contemplando, incluso, cambios de tipo legal orientados a fortalecer una negociación colectiva transversal. Problematizar estas cuestiones a nivel social y llevarlas al campo político debe ser una obligación de las fuerzas sindicales.


BIBLIOGRAFÍA

Lafuente Hernández, Sara, Jamar, David y Martínez, Esteban, 2016. Respuestas sindicales ante el desafío de la empresa-red: sector petroquímico y nuclear. En: Cuadernos de Relaciones Laborales, 34(1) 2016: 151-171.

Benali, I. (2009). Perspectives pour un syndicalisme de réseau. En Faniel J., Gobin C., Devos C., Vandaele K. (Coor.), Solidarité en mouvement, perspectives pour le syndicat de demain (pp. 205-213). Bruxelles : ASP.