domingo, 12 de noviembre de 2017

ESTADO DEL BIENESTAR Y ESTRATIFICACIÓN SOCIAL

Como ya señalamos en la entrada anterior, bajo el marco analítico
Dualismo en el estado del bienestar
presentado por Esping-Endersen, la ciudadanía social constituye la idea central del Estado del Bienestar (EB). Ahora vamos a centrarnos en el concepto de la estratificación social.

El autor (1993) se pregunta: ¿Disminuirá la relevancia de las clases sociales con la ampliación de la ciudadanía social? ¿Puede el Estado del bienestar transformar fundamentalmente la sociedad capitalista?

Esping-Endersen señala que, además de ser un mecanismo que interviene en la estructura de desigualdad y, probablemente, la corrige; es, además, un sistema estratificador en sí mismo, una fuerza activa en el ordenamiento de las relaciones sociales. En este sentido, el concepto de ciudadanía significa también eso mismo: el status de que alguien como ciudadano competirá o, incluso, reemplazará a su posición de clase.

Se supone que la política de bienestar aborda los problemas de la estratificación, pero también los produce. El EB “puede proporcionar servicios y seguridad de ingresos, pero también es, y siempre lo ha sido, un sistema de estratificación social. Los EB son instituciones clave en la estructuración de las clases y del orden social. Ayudan a determinar la articulación de la solidaridad social, las divisiones de clase y la diferencia de estatus” (19-81). Por ejemplo, a través del sistema educativo, el cual no sólo afecta las posibilidades de movilidad de los individuos, sino que transforma las estructuras de clase como un todo. Mediante la organización de los servicios sociales, a través de la generación de políticas de discriminación positiva para ciertos colectivos (mujeres, personas mayores sin vínculos previos con el mercado, etc.).

Por ejemplo, el EB en algunos países da privilegios a los empleados; mientras en otros, en donde predomina el modelo de Asistencia Social o una visión liberal del EB, basada en políticas restrictivas de ingreso, y apoyada en mínimos sociales, desencadena en un dualismo social y en una estigmatización de quienes hacen uso de los servicios sociales. Brinda un servicio de mínimos a quienes se encuentran en situación de precariedad, a la vez que promueve la protección privada para los más afortunados. Si se combinan las diversas propuestas liberales se puede obtener: a) un grupo en lo más bajo que confía ante todo en la ayuda estigmatizadora; b) en el medio integrado predominantemente por clientes de los seguros sociales; c) un grupo privilegiado que es capaz de obtener su principal protección social del mercado.

En la siguiente entrada veremos el vínculo entre familia/Estado/Mercado, a la luz del mismo autor.


BIBLIOGRAFÍA

Esping-Andersen, Gösta (1993) Los Tres mundos del Estado de Bienestar. Valencia: Edicions Alfons el Magnánim.

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