
La autocomunicación de masas está caracterizada por una transformación de los usuarios de la comunicación en productores de la misma. La posibilidad de que los usuarios puedan emitir vídeos en tiempo real, ha destronado a la televisión del monopolio de la imagen en directo. Poniendo en manos de individuos y pequeñas organizaciones el intercambio autónomo de información.
Pero sería un engaño pensar que este nuevo escenario es completamente horizontal. Las redes horizontales interactúan con otras verticales o más jerarquizadas, que transmiten mensajes de grandes empresas a sus clientes o de medios de comunicación a sus “audiencias” y buscan organizarse como redes dominantes de comunicación con capitales cada vez más concentrados y plataformas diversas que divulgan los mismos contenidos en diferentes espacios virtuales.
BIBLIOGRAFÍA
Castells, M. (2009) Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial.