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domingo, 23 de septiembre de 2018

¿ECONOMÍA COLABORATIVA EN EL ALQUILER TURÍSTICO?

Imagen de una campañaEn una entrada anterior nos referíamos al proceso de gentrificación ligado a la llegada masiva de turistas en algunos espacios urbanos. Javier Gil y Jorge Sequera (2018) realizaron una investigación en Madrid basándose en una conocida plataforma dedicada al alquiler turístico de apartamentos.

El estudio logra cuantificar el número de pisos en alquiler turístico a través de dicha plataforma, el número de arrendadores y sus características; partiendo de una interesante tipología que clasifica a los arrendadores en cuatro bloques diferentes:

1. Anfitriones esporádicos, que hospedan de manera puntual a lo largo del año en su primera residencia.

2. An­fitriones permanentes: personas que hospedan de manera continua a lo largo del año, en su primera residencia.

3. Anfitriones profesionales: personas que alqui­lan viviendas en el mercado residencial, para subalquilar las habitaciones o la vivienda en Airbnb, y

4. Anfitriones inversores: personas que extraen vivienda del mercado residencial para alquilarla en Airbnb (p. 18)

Así, los autores concluyen que sólo el 4,3% de los alquileres de la Plataforma en Madrid se inscribirían en un modelo de anfitriones esporádicos, los que responderían más al modelo de “economía colaborativa”. Mientras que el resto se reparten entre los otros tres tipos.

El artículo analiza también el crecimiento de los movimientos sociales que, oponiéndose a esta turistificación, han surgido en Madrid. Destacando que han llegado a agrupar entidades cuyos intereses ya no sólo giran en torno al problema residencial; y que han ido aterrizando su papel hasta el punto de llegar a proponer un Plan de Ordenación Turística.


BIBLIOGRAFIA

Gil, J. y Sequera, J. (2018) Expansión de la ciudad turística y nuevas resistencias. El caso de Airbnb en Madrid. En: EMPIRIA. Revista de Metodología de Ciencias Sociales. N.o 41 septiembre-diciembre, 2018, pp. 15-32.

domingo, 25 de febrero de 2018

TURISMO DARK

Iconos darkSi en la anterior entrada abordamos el concepto de turismo Slum, ahora  queremos llamar la atención sobre el Turismo Dark o turismo oscuro. Éste está asociado a viajes que recrean espacios de tragedia, de desastre, de hechos atroces o en donde la muerte y el horror han destrozado vidas humanas o transformado comunidades, bien por acción de la naturaleza o provocadas por el hombre.
Algunos de estos espacios se han configurado con valor histórico y detras de éstos hay toda una reflexión política en torno a concebir dichos espacios como territorios del horror, de la injusticia, de la vergüenza y un llamado a la no repetición de dichos sucesos. Ejemplos de ellos son el desastre nuclear de Chernóbil, Ucrania, 1986; El campo de concentración de Auschwitz, Polonia; La prisión de Sighet, en Rumania; y Museo de la Tortura, en Santillana del Mar, España, entre otros.

Ahora emergen como objetos de consumo nuevos espacios, en especial en países en desarrollo, sin que medie en este tipo de turismo una reflexión política o ética frente al mismo; sin contar, además, con una reflexión previa por parte de las comunidades. 


Por ejemplo, cada vez más hay una demanda potencial por recorrer los lugares en donde Pablo Escobar, el conocido narcotraficante colombiano, vivió y murió. Conocer la capacidad de liderazgo, de destrucción y de violencia desplegada por Escobar se convierte en objeto deseado de consumo. Jóvenes y mayores deseosos de comprar y usar las camisetas con el logotipo de Escobar. Sin que exista, en la gran mayoría de los casos, una reflexión no sólo sobre la muerte sino sobre el legado dejado tras de sí de prácticas sicariales, de prácticas corruptas en buena parte del campo político colombiano, en las cuales el fin personal justificó todo tipo de medios.

Toda situación pasada debe llevarnos a una reflexión ética, es parte de nuestra historia, pero debe construirse de manera crítica, es necesario que no medie sólo el consumo como objeto de construcción histórica. Desde las ciencias sociales, cabe reflexionar sobre qué tipo de turismo se practica y qué legado histórico se está construyendo tras del turismo dark, que en espacios neoliberales se deja únicamente en manos de mediadores turísticos.

domingo, 18 de febrero de 2018

TURISMO SLUM

Turismo Slim
Marx pronosticó que la pobreza no se convertiría en mercancía, pero ahora observamos cómo la pobreza se mercantiliza y se ofrece como algo atractivo a ser conocido y vivenciado a través de prácticas turísticas. Es lo que se conoce como turismo slum. Las motivaciones para el consumo de este turismo son múltiples, pero sólo queremos llamar la atención sobre éste como objeto de consumo.

El turismo slum o turismo de tugurios, de la pobreza, de barrios pobres o de la miseria, se extiende cada vez más a nivel global. Según Naciones Unidas, slum o barrio pobre es una zona degradada de un territorio cuya característica es contar con viviendas miserables o precarias, carentes de servicios públicos adecuados, saneamiento y asociada –en la gran mayoría de los casos- a situaciones de peligrosidad o inseguridad.

La pobreza se convierte en objeto de observación y en algunos casos en espacios en donde se vivencia temporalmente dicha situación de precariedad. Poco a poco, se habla cada vez más de este tipo de turismo (Puig, 2016). Se reflexiona sobre su impacto en las comunidades mientras una reflexión ética sobre este tipo de consumo apenas empieza a ser parte del análisis de las ciencias sociales.



BIBLIOGRAFÍA



Puig Cabrera, M. (2016) La iniciativa ST-EP: contribución del turismo para erradicar la pobreza. Tesis de grado, Facultad Turismo y Finanzas, Univerisdad de Sevilla, España.