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jueves, 24 de noviembre de 2022

SHOSHANA ZUBOFF: LA ERA DEL CAPITALISMO DE LA VIGILANCIA

Imagen de la autora
A través de nuestro amigo William López descubrimos a Shoshana Zuboff, socióloga estadounidense que, desde hace muchos años se ha dedicado a desentrañar la lógica del capitalismo actual, tal como en su momento lo hicieron Marx y Weber, entre otros. Su libro La era del capitalismo de la vigilancia, respaldada por cantidad de datos y entrevistas, tiene un formato que combina la rigurosidad propia de una investigación y la libertad de escritura propia del ensayo, aspecto este último que facilita su comprensión y cercanía. Intentamos esbozar algunas de sus ideas para animarlas/os a reflexionar sobre la sociedad que nos están tejiendo.

Una de las ideas centrales de Suboff es que la experiencia humana, traducida en datos de comportamientos, se convierte en la materia prima gratuita del capitalismo de la vigilancia. Si bien algunas compañías la utilizan para mejorar sus servicios, cada vez más es utilizada como como un excedente conductual privativo («propiedad») de las propias empresas capitalistas de la vigilancia para ser empleada en procesos avanzados de inteligencia de máquinas, con los que se producen productos predictivos que prevén lo que cualquiera de nosotros haremos ahora, en breve y más adelante.

Dichos productos predictivos son comprados y vendidos en un nuevo tipo de mercado de predicciones de comportamientos denominado mercados de futuros conductuales: captan nuestras voces, personalidades e, incluso, nuestras emociones. Mientras, los medios de producción están supeditados cada vez más a complejos y exhaustivos «medios de modificación conductual». En la adquisición de este tipo de mercancía se basa la potencialidad y desarrollo del capitalismo de la vigilancia. El que el comportamiento humano se torne en mercancía, traducido en datos conductuales predictivos, abre caminos de persuasión, de estimulación de ciertos comportamientos, de gustos y deseos, además de construcción de relatos que van más allá de la esfera del consumo y de la obtención de resultados rentables en el campo económico, desplegándose en los campos social y de la política.

En este proceso de reorientación desde el conocimiento hacia el poder, emerge una nueva forma de poder denominada por Zuboff instrumentarismo: ya no basta con automatizar los flujos de información referida a nosotros, el objetivo ahora es automatizarnos (a nosotros mismos). “El poder instrumentario conoce el comportamiento humano y le da forma, orientándolo hacia los fines de otros. En vez de desplegar armamentos y ejércitos, obra su voluntad a través del medio ambiente automatizado conformado por una arquitectura informática cada vez más ubicua de dispositivos «inteligentes», cosas y espacios conectados en red” (2020:17).

Arropados por el discurso de la libertad, por la seducción ante las múltiples posibilidades que nos brinda el acceso a las redes, por la ilegibilidad intrínseca de los proceso automatizados y por nuestra propia ignorancia, nos conectamos y vivenciamos intensamente esta experiencia; pero nuestro mundo offline -el que no está en línea- está siendo también expropiado. Todo nuestro comportamiento cotidiano está siendo incautado, cuando nos apoyamos en el GPS’s para desplazarnos a un lugar, cuando aparcamos; todas nuestras conversaciones, acciones y deseos están codificados como nuestros gustos y clips. Es así como nuestras vidas quedan reducidas a códigos de comportamiento que se comercian en mercados futuros conductuales, nuestras experiencias personales son convertidas en medios para los fines de otros, “ahora pagamos por ser dominados”. No somos clientes del capitalismo de la vigilancia, sus verdaderos clientes son los las empresas que comercian nuestros comportamientos futuros.

El capitalismo de la vigilancia es una lógica en acción y no una tecnología, por lo cual la lucha no debe enfocarse contra la tecnología en sí misma sino en contra del accionar de la misma, en la naturalización de que este hecho no tiene salida, que dicho accionar es inevitable. Es así como Zuboff lamenta cómo hace unas pocas décadas la sociedad estadounidense denunciaba las técnicas de modificación masiva de la conducta por considerarlas amenazas inaceptables a la autonomía individual y al orden democrático. Ahora la oposición se ha silenciado, nos hemos rendido, hemos naturalizado que es una condición propia de la tecnología y que no hay espacio para la política, para soñar en qué sociedad queremos vivir y cómo hacer uso de dicha tecnología.

Se impone el poder instrumentario manifestado en forma de una infraestructura computacional ubicua, sensitiva e interconectada en red que la autora llama el Gran Otro.

En próximas entradas ahondaremos en algunos de los conceptos y reflexiones expuestos por Shoshana Zuboff, quien desentraña los dispositivos tecnológicos y de poder que conforman el capitalismo de la vigilancia, convirtiéndonos en una gran colmena controlada y totalmente interconectada a la cual sucumbimos. No obstante, hay salida.


BIBLIOGRAFÍA

Zuboff, Shoshana, 2020. La era del capitalismo de la vigilancia. La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder. Traducción de Albino Santos PAIDÓS Estado y Sociedad.

miércoles, 27 de abril de 2022

ECONOMICISMO Y CIENCIAS SOCIALES

Economicismo es la conversión de la perspectiva analítica económica en el enfoque prevalente en todas las ciencias sociales, aplicable a cualquier campo del comportamiento humano y de las instituciones (educación, salud, familia, criminalidad, religión, política, burocracia, derecho, etc.). Es también la lógica del homo economicus, una racionalidad que responde a estímulos económicos para lograr la eficacia y la eficiencia.

En las últimas décadas, el enfoque economicista ha ido ganando terreno en la política y en las ciencias sociales. En la primera, el crecimiento económico ha ido convirtiéndose en objetivo primordial e incuestionable. En la segunda, la consultoría ha ido asentándose como la expresión de esta racionalidad económica, por oposición a la investigación social.

Además, el economicismo va más allá de ser una forma de pensamiento académico. Supone una mercantilización de la vida cotidiana, ofrece toda una cosmovisión de respuestas que individualizan y limitan las representaciones en torno a lo social.

Por otro lado, cabe preguntarse si estas formas de pensamiento son compatible con la sostenibilidad social y ambiental. Por definición no lo son y serán un caballo de batalla en la construcción de un discurso de la sostenibilidad. Para poner sobre la mesa los procesos de deterioro medioambiental, de exclusión social, las desigualdades, etc… será necesario superar las lógicas y los significantes de la economía y el corto plazo.


BIBLIOGRAFÍA

Marsi, Luca (2007) El pensamiento economicista, base ideológica del modelo neoliberal. En: Historia Actual Online, Nº 14 (Otoño, 2007), pp. 175-190.

miércoles, 9 de marzo de 2022

COMUNIDAD Y MIGRACIÓN

Imagen del autor
Cuando pensamos en la Comunidad ¿en qué pensamos? En lo que hay en común.  Nos retrotraemos a lo que tenemos en común: nacimos en el mismo lugar, tenemos la misma cultura, similares rasgos fenotípicos. En fin, tenemos algo en común que nos une, que nos contiene, que nos da identidad.

Bajo esta consideración nos hemos construido como comunidad. Pero todo lo que hemos construido puede ser deconstruible, pero -como señala Darío Sztajnszrajber- eso exige un ejercicio político. Para abordar esta reflexión retoma la propuesta del filósofo italiano Roberto Esposito, quien propone deconstruir la comunidad, no basándose lo común sino en la hospitalidad.

Si nos construimos como comunidad bajo el principio de lo que nos une, siempre asumiremos al otro como un sujeto con déficit, carente de lo que nosotros somos. Es decir, como subalterno, salvaje, proveniente de culturas inferiores.

Desde este marco interpretativo en que se fundamenta la comunidad, las barreras respecto al diferente no se derriban. Son sujetos a los cuales debemos tolerar, mas no necesariamente reconocer, integrar a la comunidad. Por ejemplo, Francia constituyó su política migratoria basada en la asimilación, lo cual supone apostar por la homogenización de la sociedad. Se es francés en la medida en que asumes la cultura francesa, te integras, abandonas tu cultura (velo árabe, hiyab). Tienes que resignificar tu existencia, es decir, resignificar tus prácticas y habitus en el ABC de la comunidad dominante.

En este sentido, la diversidad étnica, “racial” y cultural se concibe como un problema que amenaza la integridad y cohesión social de la cultura dominante.

Por oposición, el modelo inglés también concibe la diversidad como un problema, pero lo aborda desde una política multicultural, que ha desencadenado en la guetificación de la sociedad. Bajo el principio de respeto a las culturas, traducido en “ustedes vivan en su comunidad”, en tanto respeten nuestras normas básicas de comportamiento social, la ciudad termina por configurarse en una estructura guetificada: comunidad india, árabe, china, turca, etc. Sin que existan sólidos puentes de integración, de valorar la diversidad, de interés por el otro. Se tolera al otro, pero no se propugna por relaciones igualitarias, emergen el concepto de minoría para legitimar una cultura dominante.

La propuesta de Esposito es construirnos como comunidad no en la búsqueda de lo que nos une, sino en la posibilidad de una convivencia que potencie nuestras diferencias. En la ansiedad de buscar lo que nos une, se pierde la diferencia. Se pierde lo que más rico, lo rico de lo humano es su diferencia: ¿cómo pensar lo propio, lo humano desde la diferencia, no desde lo común?

Esposito apuesta por la construcción de la comunidad basada en la hospitalidad: esto supone la gratuidad, el deber de priorizar al otro, prioridad del otro sobre el yo. Al priorizar al otro, su fragilidad, me entrego a su necesidad.

Hoy se invita a reflexionar sobre la interculturalidad en procura de deconstruir la multiculturalidad como ya hemos reflexionado en otra entrada del blog.


BIBLIOGRAFIA

Esposito, Roberto (2012). Inmunidad, comunidad, biopolítica. Las Torres de Lucca Nº 1 (julio-diciembre 2012): 101-114 Istituto Italiano di Scienze Umane, Italia. Traducción: Daniel Lesmes.

Sztajnszrajber, Darío. La comunidad. En: https://www.youtube.com/watch?v=qFYJAqxzQtE

miércoles, 23 de febrero de 2022

SOBRE LA PROPUESTA DE ENSEÑANZA DE LA SOCIOLOGÍA DE SILVIA PALEY

Facultad de Ciencias Sociales UBA
Destacamos el interesante artículo de la argentina
Silvia Paley sobre la enseñanza de la sociología, que surge a partir del trabajo de décadas dedicada a la formación de docentes en la disciplina. Que es el reflejo de una trayectoria en el sentido de Bourdieu, tratando de dar cuenta de los cambios en los actores y en el propio campo a través del tiempo; y centrando la mirada en el sujeto.

De ahí, surge la idea de didáctica de autor, que es la reflexión sobre el “hacer con sentido” en las trayectorias de formación docente, donde los graduados de la carrera de sociología plantean un análisis significativo de su propio camino identitario.

Para la autora, en el sentido de Morin (2001), formar es asumir el reto de la complejidad. Destaca el carácter procesal y dinámico de toda formación, resaltando las actividades de evocación, reflexión, deliberación y toma de conciencia. En relación con la problematización y la construcción de humanidad.

Cabe preguntarse si la enseñanza universitaria de la sociología, también en sentido procesual, reúne hoy las condiciones materiales para la implantación de un modelo como el propuesto por Silvia Paley. Un contexto de mercantilización y precarización del trabajo docente, que afecta también a los objetivos de la enseñanza. Igualmente, cabe reflexionar acerca de si la propuesta cabe en los nuevos modelos de gestión universitaria, que priorizan el beneficio económico por encima de la calidad de la enseñanza impartida. O si el diseño de la carrera profesional de docentes-investigadoras/es puede ajustarse a un modelo como la didáctica de autor.

Efectivamente se requiere, por parte del profesorado de sociología, una verdadera toma de conciencia respecto a hacia dónde camina la práctica de la docencia universitaria; y qué estrategias se pueden poner sobre la mesa más allá de corporativismos y carreras individuales.


BIBLIOGRAFIA

Morin, Edgar (2001) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Barcelona: Paidós Ibérica.

Paley, Silvia (2020) Pensar la enseñanza de la Sociología. Una mirada ético-política y didáctica de la formación de sociólogas y sociólogos como docentes de la UBA. En: Revista Argentina de Sociología N°26 enero-julio 2020.

lunes, 4 de enero de 2021

SOCIOLOGÍA NECESARIA EN 2020: CRECIMOS UN 21%

Aunque sabemos que este año ha sido duro para la
mayoría de vosotros, este blog ha crecido un 21,3% durante el año que acaba de terminar, alcanzando las 185.088 visitas en 2020. Otros datos positivos son el aumento en el número de páginas vistas en promedio por cada sesión, que ha pasado de 1,78 en 2019 a 1,87 en 2020; el aumento de la duración media de la sesión (de 51 a 54 segundos); y la disminución del porcentaje de rebote (que ha pasado de 40,1 a 32,9%). Todo ello según datos de Google Analytics.

México se ha consolidado como el primer país de procedencia del tráfico de nuestro blog, con el 27,7% de todas las visitas recibidas, seguido de Argentina (16,4%), Colombia (10,4%) y España (9,3%). Para un total de 139 países diferentes. 

El 88,3% del tráfico de Sociología Necesaria durante el pasado año ha provenido del buscador Google, el 9% de visitas directas y el 1,1% del buscador Bing. El resto se lo reparten otros buscadores y páginas que nos enlazan.

La entrada del blog más vista este año volvió a ser “¿Qué es estratificación social?”, con el 14,9% de las visitas a páginas. le siguen “¿Hipótesis en investigación cualitativa?” (6,2%), “¿Qué es pre-test o prueba piloto de una encuesta?” (7%), “Racionalidad en Max Weber” (4,7%), “Naturalización, concepto clave en sociología” (5,3%), “Estatus adscrito y estatus adquirido” (4,3%), “Tipos de autoridad según Weber” (3.2%) y “El criterio de saturación de la información en investigación cualitativa” (2,8%).

lunes, 7 de diciembre de 2020

60 AÑOS DE SOCIOLOGÍA EN COLOMBIA

La sociología en Colombia cumple 60 años. Por ello, el
XIII Congreso Nacional de Sociología del país latinoamericano celebrará el día 9 de diciembre de 6:00 a 8:00 pm (hora colombiana) un panel que se retransmitirá vía Zoom previa inscripción.

Hace 20 años, cuando se celebraron los 40 años, Fals Borda recordaba cómo la emergencia en 1959 de la sociología moderna en Colombia fue como una tromba que conmocionó la imagen de la Universidad Nacional. En su estética –la derrota de la corbata-, en su vinculación al campo del deporte y en una mayor articulación de la universidad con la sociedad civil -alentando el compromiso y creación de movimiento populares-, además de una apuesta por la interdisciplinariedad.

Su emergencia no fue ni ha estado exenta de luchas internas por la definición de la "verdad". El debate teórico y filosófico en torno a la relación entre sujeto/objeto en pos de la objetividad estuvo permanentemente presente en un espacio de violencia en el que se debatía y se ha debatido de manera continua el país. Articular la investigación a los movimientos sociales ha sido una preocupación de unos profesor@s/investigador@s más que de otr@s. Posiblemente, el fin no se cuestione, tal vez la discusión sigue estando en el medio, en el cómo. Figuras como la de Camilo Torres continúan alentando una toma de posición, como lo expresaba en su momento Fals Borda: [Camilo] sintetizó la teoría sociológica y la práctica del compromiso, para la construcción de un país mejor.

Seguramente estas tareas e inquietudes siguen abiertas a debate ya no sólo en la Universidad Nacional sino en las demás facultades de sociología que surgieron en Bogotá y a nivel nacional. La desnaturalización del objeto de estudio, la permanente problematización de la realidad, la deconstrucción de todo aquello que se nos presenta como normal ha sido y sigue siendo una tarea que hace de la sociología una sociología necesaria.


BIBLIOGRAFÍA

Fals Borda, Orlando, 2001, Cuarenta años de Sociología en Colombia: problemas y proyecciones. Revista Colombiana de Sociología Vol. 6, Nº1, pp. 7-17.

lunes, 26 de octubre de 2020

COVID-19, EL ESPEJO DE UNA CRISIS CIVILIZATORIA

En el momento actual, Europa y Norteamérica sufren las arremetidas de una pandemia que ha dejado al descubierto las carencias de su modelo de gobierno y su estado de bienestar. En una entrada anterior, nos referíamos al vínculo entre la crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19 y los recortes sanitarios. Pero la segunda oleada de la pandemia destapa carencias aún más profundas.

En primer lugar, la falta de previsión ante la bajada de los casos tras el primer confinamiento. Se diseñó una vuelta al trabajo y la enseñanza presenciales, al transporte público masificado, a la hostelería o al turismo a gran escala, entre otras facetas de este mundo nuestro.

En segundo lugar, la asociación entre normalización de la actividad y garantía de supervivencia de la economía. Prevenir adecuadamente una segunda oleada habría sido la mejor manera de proteger las maltrechas economías. Era evidente que el otoño iba a generar otra explosión de casos, pero a los obtusos gobiernos les pareció más conveniente sostener y sostener una falacia que se caía por su propio peso.

En tercer lugar, la manipulación de las estadísticas. De repente se comenzó a hablar de contagios y fallecimientos diarios, por un lado; y registrados, por otro. Cada semana veíamos un crecimiento moderado de los datos para la semana en curso, pero más abultado para la semana anterior.

En cuarto lugar, no se contó lo suficiente con el conocimiento aportado por los científicos. Si eran innumerables las voces de expertos que alertaban sobre el contagio en interiores: ¿por qué no se limitó mucho más el ocio en locales cerrados o se dejó de fomentar el teletrabajo?

En quinto lugar, las deficiencias en las estrategias de rastreo.

En sexto lugar, se desestimó el aporte de los científicos sociales a la hora de analizar y planificar los dispositivos sanitarios y las pautas de comportamiento de la población.

En séptimo lugar, no ha habido un estudio epidemiológico serio que comparara la evolución de la pandemia entre unos países y regiones con otros. Se ha invertido mucho dinero en buscar una vacuna o un tratamiento efectivo. Ojalá se encuentre pronto. Pero habría sido de mucho interés comparar en qué medida la temperatura o el grado de humedad influyen en el desarrollo de la enfermedad o en la configuración (o no) de una explosión de casos.

En octavo lugar, la transferencia de la responsabilidad a los sujetos. Un comportamiento cívico de la población es importante. Pero las administraciones públicas no pueden eludir su responsabilidad. Más aún después de un confinamiento como el que se dio a escala global durante la primera oleada.

Y en noveno lugar, el fracaso que supone la incapacidad de combatir el permanente bulo de los negacionistas. Fracaso que compromete al sistema educativo, más dedicado a fomentar la adhesión nacional de los sujetos que a favorecer un pensamiento crítico; y a los medios de comunicación social, que producen más sujetos consumidores de información que ciudadanos capaces de construir puntos de vista coherentes con el mundo que les rodea.

Carencias que, en algunos casos, van más allá de la acción de los gobiernos, principales responsables. Afectan a la forma como investigamos los problemas, a la difusión del conocimiento o a la falta de coherencia en una sociedad que se autodenomina moderna, postmoderna o global.

lunes, 5 de octubre de 2020

INVESTIGACIÓN MILITANTE


Hasbun, Ana. En: https://www.facebook.com/photo?fbid=106042802796177&set=ecnf.100001713737432


En el marco de una sociología transgresiva, Patricia Botero (2012) plantea el concepto de Investigación Militante (IM) para distanciarse en términos epistemológicos e, incluso, ontológicos de los principios que rigen y legitiman el quehacer científico de occidente.

Por ello se aparta de la concepción de los intelectuales de adentrarse en las comunidades con miras a desideologizarlas; rescata sus significantes y formas  de entender del mundo; sus procesos de resistencias ancestrales y populares que han permitido conservar sus prácticas de buen vivir, a partir de procesos de resistencias ecológicas, espirituales, culturales y políticas, basadas en la solidaridad.

Hay una crítica profunda a los principios orientadores de las ciencias sociales modernas apoyadas en la puesta en valor de la separación de la naturaleza y la cultura (el individuo no ligado a lugar y comunidad); la economía alejada de lo social y lo natural; la supremacía del conocimiento experto, por encima de todo otro saber; la separación entre ‘nosotros’ y ‘ellos’, colonizadores y colonizados, civilizados y salvajes, desarrollados y subdesarrollados, no fundamentalistas y fundamentalistas, entre otros.

Distinciones, primero, entre conocimiento cuyo estatus de cientificidad opaca el saber, como sentido común carente de valor. Segundo, subordinación de lo humano sobre lo no humano. Tercero, lo racional como fuente de verdad y acción; y cuarto, la visión del “futuro, en una lógica lineal y negación del presente y el pasado” (2012:34). Por ello, apuesta por una epistemología plural basada en el reconocimiento de múltiples saberes no occidentales (medicinales, ecológicos, organizativos y de resistencia).

Una epistemología diversa que emerge de comunidades y sociedades situadas en su contexto, constructoras de saberes, sobre la base de vivir en colectividad; pero sin la pretensión de homogenizar el mundo.

La investigación militante se distancia de las militancias de izquierda como académica. Mientras las primeras se fundamentan en la certeza de sus relatos; la segunda basa su reflexión a partir de cuestionar dichas certezas. La militancia en la investigación apuesta a construir conocimiento desde lo colectivo “para ampliar los sentidos colectivos asumiendo la teoría como contra-poder que re-cuenta versiones plurales de mundos políticos, económicos, sociales, culturales, históricos, ambientales, etc. En esta dirección, la investigación re-escribe y re-inscribe concepciones y prácticas” (2012: 37). La idea es no convertirnos en nativos sino de-construir la mirada homogénea sobre el desarrollo, abordar las prácticas y luchas de colectivos invisibilizados que construyen contra-relatos.

La IM se cuestiona permanentemente sobre el porqué y para qué del conocimiento; alienta a participar en las luchas concretas de las comunidades en resistencia, cuestiona nuestro rol de expertos a la vez que objeta nuestros mundos y sus significados. Apuesta a la des-jerarquización del conocimiento; en la medida en que no podemos hablar de investigación militante, en tanto las comunidades sean solo fuente de consulta. Por ello apuesta a la intersección entre academia y activismo: capacidad de autoría del teórico en las luchas sociales, y de los agentes comunitarios en la teoría.

 

BIBLIOGRAFÍA

Botero, Patricia  (2012)  Investigación y acción colectiva –IAC– Una experiencia de investigación militante. Utopía y Praxis Latinoamericana. Año 17, No. 57, pp. 31-47.

domingo, 3 de mayo de 2020

SOCIOLOGÍA DE LAS EMOCIONES

Énfasis en las emociones
Entre otros, el interés del blog es contribuir a la visibilización de problemas de investigación y de marcos interpretativos. Polanska & Åse (2019) en su investigación sobre la crisis de la vivienda en Suecia, indagan sobre las emociones de los inquilinos que enfrentan procesos de desahucios y cambios de las reglas del juego de los contratos de alquiler. Desde una sociología de las emociones centran su interés en los lazos afectivos y en el daño causado por los fondos buitre a los afectados por la crisis de la vivienda. 

Destacan cómo los estudios sociológicos tienden a no ahondar en la parte subjetiva vinculada a las emociones, en la medida en que occidente las interpretó como conductas infantiles e irracionales, que van en contravía con el proceso creciente de racionalización del mundo moderno (Turner, 2009). 

Las emociones son consideradas una construcción social, cultural y política. En este sentido el campo de las emociones, campo de la intimidad, no está exento de un proceso de normalización, de despliegue de poder, en el que socialmente se nos indica qué es legítimo sentir, qué expresar, cómo expresarlo, en qué ámbitos, es decir, qué, cómo, cuándo y dónde. Siguiendo Negt y Kluge (1993) señalan cómo las experiencias privadas se consideran sin importancia y visto como indeseable en los regímenes capitalistas. 

Por dicha razón, Polanska & Åse se proponen en su investigación visibilizar las emociones y experiencias vividas por los afectados por la crisis de la vivienda en Suecia, sistemáticamente excluidas del debate público. Presentan el concepto de regímenes emocionales para referirse al conjunto de normas que dominan la vida emocional en una sociedad que cumple, por ejemplo, con la imposición estatal de censura, expresión de intereses dominantes y del ejercicio del poder político y militar. Por ello, las relaciones de poder son inherentes a las expresiones emocionales, al moldear la forma en que nos comunicamos. Concluyen que la ansiedad, angustia, ira y pérdida, unidos en un sentimiento común de shock, fueron las emociones más frecuentes expresadas y descritas por los inquilinos como respuesta al ultraje y trato injusto. 

Igualmente, se valen de la metáfora de "confianza fracturada" para conceptualizar la reacción emocional de los inquilinos e interpretar la pérdida de confianza de los ciudadanos en las instituciones. Fractura como acto de ruptura o un estado de ruptura, sobre los supuestos de una sociedad justa y democrática, que ha permitido las violaciones cometidas por las empresas administradoras de vivienda, sin que los inquilinos puedan expresar sus preocupaciones y necesidades o, incluso, contar con el poder de silenciarlos. Expresión de un proceso “hibrido monstruoso” que combina regulación estatal con la mercantilización de la vivienda, fruto de la irrupción del neoliberalismo en la sociedad sueca. 

Si bien, la fractura es un acto de ruptura, esto no significa que no pueda revertirse a través de enfoques participativos y una clara perspectiva de los y las inquilinos/as sobre la renovación urbana y defensa de sus derechos. 


BIBLIOGRAFÍA

Polanska, Dominika V. & Åse, Richard: “Narratives of Fractured Trust in the Swedish Model: Tenants Emotions of Renovation”, Culture Unbound, Volume 11, issue 1, 2019: 141–164. Published by Linköping University Electronic Press: http://www.cultureunbound.ep.liu.se 

Negt, Oskar & Alexander Kluge (1993): The Public Sphere and Experience: Toward an Analysis of the Bourgeois and Proletarian Public Sphere, Minneapolis: University of Minnesota Press. 

Turner, Jonathan H. (2009): ‘The Sociology of Emotions: Basic Theoretical Arguments’, Emotion Review, 1: 4, 340–354. 

domingo, 23 de febrero de 2020

FINANCIARIZACIÓN DE LA VIVIENDA Y FONDOS BUITRE

Imagen de la portada del libro
Portada del libro de Gabarre
El concepto de financiarización proviene del campo económico. Manuel Gabarre (2019), en su libro “Tocar el fondo. La mano invisible detrás de la subida del alquiler” desarrolla este concepto y muestra cómo los campos económico, político y del derecho se funden en intereses comunes para desgarrar la vida social a través de los desahucios. Sin que los responsables de esta violación al derecho a la vivienda sean visibilizados, al ser protegidos por el estado, a través de políticos con intereses muy cercanos al capital financiero global. 



Según Gabarre, el poder financiero se ha hecho con el control de buena parte del mercado de la vivienda español a través de la estrategia de financiarización. Entendida como la utilización de los métodos del mercado financiero al sector inmobiliario. Métodos basados en el endeudamiento, el uso de paraísos fiscales y las apuestas en los mercados. De tal manera que los fondos de inversión tienen cada vez mayor presencia en el mercado de la vivienda, desestimando el papel directo de las entidades reguladoras del estado. 

Sin pretender abarcar de manera total la problemática de la vivienda, dada su complejidad, solo queremos señalar algunas ideas presentadas por el autor e invitar a leer el libro para comprender el entramado económico y político que ha regulado la cuestión residencial en España. 

El estado español, con la presión de la Unión Europea, propició la creación de instituciones como Sareb para salvar el sector inmobiliario y bancario de la crisis resultado del estallido de la burbuja inmobiliaria. Esto supuso, por un lado, un endeudamiento a futuro del erario público que pagan y seguirán pagando los ciudadanos españoles; y por otro lado, la entrada de capital financiero global, a través de fondos de inversión conocidos como fondos buitre que en la actualidad concentran amplio poder sobre la vivienda residencial. 

El fondo buitre es cualquier fondo creado por la banca de inversión pero dedicado a realizar compras de bienes cuyos precios son ínfimos. El fondo realiza la compra, considerada inversión, a la espera de revalorizar dicha compra. Para lo cual cuenta con capital suficiente, capacidad de riesgo y de espera, además de poder necesario para especular en el mercado de la vivienda. 

Ante la caída de la demanda –consumo y gasto del gobierno- la estrategia del sector financiero fue invertir en bienes básicos como la educación, la salud o la vivienda. Lo hizo a través de un entramado de fondos de inversión cuyos capitales provenían de paraísos fiscales, con capital suficiente para comprar a precios muy bajos. Es así como buena parte del parque de vivienda residencial que llegó a ser público, pasó a manos del capital financiero global, especialmente de origen estadounidense. 

Para que ello fuera posible, el campo del derecho estuvo atento a derogar regulaciones que protegían al inquilino. Redujo de cinco a tres años el plazo obligatorio de alquiler. Igualmente, restringió el derecho de tanteo, entendido éste como la posibilidad del inquilino de adquirir la vivienda que ha habitado si iguala la oferta hecha por el comprador. Este derecho se desvanece cuando la vivienda hace parte de la venta de un edificio. 

A su vez, el campo económico eximió fiscalmente a los fondos de inversión, al evitar pago de impuestos por el alquiler y por la venta de sus propiedades inmobiliarias. Además, las sociedades dedicadas al negocio inmobiliario en la forma de Socimi fueron exentas de pagar el impuesto de sociedades. 

Por último, el estado facilitó la opacidad del proceso de rescate mediante una política de no transparencia al no publicar las transacciones realizadas a través de Sareb, empresa creada para rescatar a los sectores bancario e inmobiliario a través del endeudamiento del erario público. 

Todos los anteriores elementos contribuyeron a que España –como señala Gabarre- perdiera la oportunidad histórica de ampliar el parque público de vivienda y hacer frente con ello a la especulación llevada a cabo por el sector financiero. Con la subida vertiginosa de los precios del alquiler, hoy más que nunca se requiere una regulación publica para hacerla asequible a los sectores de rentas bajas y medias. 

Si bien el sector financiero ha logrado usurpar las instituciones, la política es la única forma de hacer de la vivienda un derecho, por ello urge la lucha por la regulación del precio del alquiler y por la ampliación del parque público de vivienda para poner freno a los especuladores inmobiliarios. Como dice Foucault: donde hay poder hay resistencia. 


BIBLIOGRAFÍA

Foucault, M. Foucault, M. (1988) El sujeto y el poder. En:  Revista Mexicana de Sociología , Vol. 50, No. 3, pp. 3-20. 

Gabarre, M. (2019) Tocar fondo. La mano invisible detrás de la subida del alquiler. Observatorio CODE, Ed. Traficantes de Sueños, Madrid.

lunes, 17 de febrero de 2020

VIVIENDA SOCIAL EN ESPAÑA: ALQUILER Y PROTECCIÓN OFICIAL

Fuente: Trilla y Bosch, 2018: 18. 

La vivienda pública no ha sido un problema muy estudiado por los sociólogos, pero hoy éste requiere una aproximación interdisciplinaria que incorpore también la mirada de economistas, arquitectos y abogados. Trilla y Bosch definen la vivienda social como aquella que 1) (i) es asequible, (ii) de alquiler, (iii) de titularidad pública o de entidades sin ánimo de lucro fuertemente reguladas, (iv) fruto de procesos impulsados directa o indirectamente por el sector público y (v) cuya provisión no se realiza dentro de los mecanismos del mercado (2018:13). En estos términos, en su estudio, los autores se refieren a la vivienda de alquiler social. 

España cuenta con los más bajos índices de Europa de vivienda de alquiler social, considerando el peso de este tipo de vivienda respecto el total de viviendas principales y el porcentaje del PIB que representa el gasto público del sistema de ayudas directas al pago de los costes residenciales. El gráfico 1 muestra cómo la vivienda de alquiler social ha sido residual, representa el 1,5% del total del parque de viviendas principales. Mientras en países como Holanda y Austria la participación ha sido del 30% y 24%, respectivamente. 

Según los autores esto es explicado, además de por la falta de voluntad política, porque históricamente la estrategia en torno a la vivienda se ha dirigido a fortalecer la propiedad privada mediante la vivienda protegida. Además, el campo jurídico se ha centrado alrededor de la vivienda protegida, sin enfatizar en la vivienda de alquiler social. De esta manera, se desestima la función social del inmueble a lo largo de la vida del mismo, lo que se ha traducido en un parque de vivienda pública residual que dificulta la atención de los sujetos en situación de mayor precariedad (carentes de un vínculo laboral estable, ahorros y/ o respaldo económico con cierta solidez). 

La vivienda protegida puede ser pública o privada. En sentido amplio, la vivienda de protección oficial es un caso particular de vivienda social y es definida como aquella en la cual: 

1) Los propietarios o inquilinos, cumplen unos determinados requisitos (por ejemplo, no superar un umbral de ingresos máximo, no poseer vivienda en propiedad o un derecho real de goce o disfrute vitalicio, y, cada vez en más Comunidades Autónomas, estar inscrito en el correspondiente registro de solicitantes de VPO), deben habitar la vivienda como domicilio habitual y permanente. 

2) La construcción es adelantada directamente por el sector público o recibe su apoyo (como ayudas económicas a los promotores privados, con la venta de terrenos de titularidad pública a precios inferiores a los del mercado para hacer viable su promoción, o con el establecimiento de reservas de suelo en el planeamiento urbano con este fin). 

3) La vivienda cumple con unos requisitos físicos de calidad, diseño, habitabilidad determinados por la normativa). 

4) La vivienda está sometida a un régimen jurídico específico durante un periodo de tiempo determinado, fundamentalmente en cuestión de precio máximo (fijado legalmente y, excepto situaciones anómalas, inferior al de mercado), transmisión del uso y la titularidad. 

El predominio de la vivienda protegida tiene como consecuencia indirecta la no preservación de la función social del mercado de vivienda, más aún cuando se permite –con mayor o menor rapidez- su descalificación y por tanto su incorporación al mercado libre a precios de mercado; lo cual deja al sector público sin recursos residenciales para atender las necesidades de las futuras generaciones. Es decir, cumplidos unos años la vivienda protegida pasa a ser propiedad privada de los usuarios o de sus herederos, quedando el Estado sin recursos –tierra/viviendas- para seguir de manera ilimitada una política de vivienda social. De ahí la importancia de una estrategia de fortalecimiento del uso de la vivienda a través del alquiler en desmedro de una estrategia orientada a fortalecer la propiedad sobre un bien ilimitado. 

La situación se torna más preocupante, si nos atenemos a la conclusión de los autores: “A la vista de la evolución reciente del sistema de vivienda español, existen sospechas razonables de que tras la desaparición de la vivienda protegida se proceda al paulatino desmantelamiento del conjunto de instrumentos que facilitan su producción” (2018: 58). La tendencia es a instaurase con mayor fuerza un régimen de carácter liberal sobre la vivienda. 

La mayor liberalización del mercado de la vivienda augura mayor precarización y pobreza debido a la creciente demanda de vivienda, la cual en los próximos 30 años requeriría de un parque de alquiler de 2,65 millones de nuevas unidades (2018: 59). 


BIBLIOGRAFÍA

Trilla Bellart, Carmen y Bosch Meda, Jordi, 2018, El parque público y protegido de viviendas en España: un análisis desde el contexto europeo Documento de trabajo 197/2018. FundiPAX y Fundación Alternativas.

domingo, 9 de febrero de 2020

El PROCESO DE DESVIACIÓN EN DAVID MATZA

En esta entrada queremos reflexionar de la mano David Matza sobre el problema de la desviación, centrándonos en sus primeros capítulos de su libro “El proceso de desviación”, escrito en 1969.


Presenta una aguda crítica a la Escuela de Chicago, sin llegar a desconocer los aportes y cambios planteados a través del tiempo por los diversos investigadores de dicho grupo.

Inicialmente Matza expone una definición nominal sobre la desviación, y señala: “desviarse es salirse fuera, por ejemplo, de un camino o de una pauta” (1981:21). 

La desviación social es un asunto de grado, es una designación que en algunos contextos sociales es dudosa, pues en una sociedad pluralista la desviación de uno puede ser la costumbre de otro. Incluso, aunque en el campo jurídico se legalice o institucionalice un fenómeno considerado desviado, en el campo social esta ambigüedad puede permanecer, de ahí la importancia de estudiar los desacuerdos sociales, los cuales tienen múltiples consecuencias. Sin embargo, esta ambigüedad no supone el rechazo global de la idea de una moralidad común y de la existencia, de hecho, de fenómenos sentidos comúnmente como desviados.

Según el autor, una mirada desde el campo sociológico de la desviación implica: 

  • Abandonar una mirada correccional del fenómeno.
  • Asumir una posición desde la apreciación y simpatía hacia el sujeto.
  • Renunciar a una concepción patológica del fenómeno y abordarlo desde la diversidad humana.

Para la perspectiva correccional la tarea es indagar sobre la raíz de las cosas, con miras a eliminar las causas junto con los efectos.

La perspectiva correccional impide de manera sistemática empatizar, simpatizar y comprender al sujeto investigado. Por un lado, comprender e interpretar las pautas sociales y los matices del comportamiento humano que siguen dichas pautas. Son posiciones -cognitiva y afectiva- esenciales para salvar la enorme distancia existente entre el que analiza y el analizado.

La apreciación puede suponer una posición que entrañe compromiso –con los problemas y con las personas que intervienen - para dar cuenta de ellos con fidelidad y sin violar su integridad. El esfuerzo del investigador “comprender e iluminar el punto de vista del sujeto e interpretar el mundo tal y como se le aparece a éste” (1981:37).

Por otro lado, la idea de diversidad es opuesta a la de patología. Para Matza “la diversidad es una variación o un cambio viables” (81:58). Llama la atención en el sentido de no repudiar el concepto de patología e irse al lado opuesto de romantizar los fenómenos desviados.

Hoy por hoy, Matza es un clásico de la desviación social, cuyo libro nos permite adentrarnos en la riqueza descriptiva de la diversidad de mundos desviados, sin que ello suponga el abandono de la teoría. Se apoya en estudios sobre la desviación presentados desde las corrientes funcionalista y la Escuela de Chicago, para dialogar y exponer críticas profundas y sutiles.

En una próxima entrada continuaremos profundizando en las teorías de este autor, abordando temas como “Las técnicas de la neutralización”.


BIBLIOGRAFÍA

Matza, David, 1981, El proceso de desviación. Taurus, Madrid.

domingo, 5 de enero de 2020

SOCIOLOGÍA NECESARIA EN 2019: CRECIMOS UN 34%


Es grato compartir con vosotras/os que el tráfico de nuestro blog ha crecido en 2019 un 34,1%, con respecto al año anterior. Según los datos de Google Analytics, se registraron 151.487 usuarios, frente a los 114.112 del año anterior. 


Por países, México (23,8%) tiene la mayor proporción visitas, seguida de Argentina (19,8%), Colombia (11,5%) y España (10,3%). Para un total de 125 países diferentes. 

Continuando la tendencia de anteriores años, Google sigue siendo la principal fuente de acceso al blog: 89% de las visitas proceden de dicho buscador; 8,3% son visitas directas; y el resto está formado por enlaces, otros buscadores y redes sociales. 

La influencia del principal buscador determina también cuáles son las entradas del blog más vistas. “¿Qué es estratificación social?” ha vuelto a ser la más visitada, alcanzando el 10,3% de todas las páginas vistas. Le siguen “¿Qué es pre-test o prueba piloto?”, que ha vuelto a los primeros puestos con un 7%; “Racionalidad en Max Weber” (6,2%); “Naturalización, concepto clave en sociología” (5,8%); y “Estatus adscrito y Estatus Adquirido” (5,3%). Entre las tres primeras suman cinco suman escasamente el 22,5%: que, en comparación con años anteriores, es una proporción cada vez menor. Esto se debe a la mayor diversificación de entradas se está dando, año a año, en el conjunto de las visitas del blog. 

En este mes de enero publicaremos nuestra entrada número 500. Pensamos que el crecimiento del blog se debe a la regularidad en la publicación demostrada desde la creación de este medio en 2012. Y, sin duda, a vuestro apoyo. Contamos con una enorme cantidad de enlaces externos que vosotros/as mismos/as habéis colocado en la red. ¡Gracias!! Pero nos gustaría que participárais más colocando vuestros comentarios y sugerencias. 

Un abrazo fuerte y nuestros mejores deseos para el año que empieza.

domingo, 8 de septiembre de 2019

¿UN CAMINO HACIA LA MERCANTILIZACIÓN DE LAS/LOS CUIDADORAS/ES?

Ilustración sobre cuidados
Cuidado personas dependientes
En pasadas entradas hemos abordado el concepto de Estado del Bienestar, planteando la trilogía propuesta por Esping-Andersen (1993), basada en la relación existente entre el Estado, el mercado y la familia. Ahora quisiéramos reflexionar sobre el proceso de mercantilización del trabajo realizado por las y los cuidadoras/res de personas en situación de dependencia (CPSD), apoyándonos en el estudio realizado por Martínez-López, Frutos y Solano (2017). 

Desde una perspectiva de género y un pluralismo metodológico, los autores realizan un minucioso trabajo de campo empleando tanto métodos cuantitativos como cualitativos; siendo su objeto de estudio CPSD en la ciudad de Murcia. 

La Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención (LPAP) a las personas en situación de Dependencia aprobada en 2006 constituye el primer derecho subjetivo en Servicios Sociales en España, abre las puertas a un proceso de mercantilización del trabajo de cuidadoras y cuidadores; es decir, a su reconocimiento como trabajo mercantilizado, y en esa medida con protecciones sociales y laborales. En este marco, el trabajo invisible de las y los cuidadoras/res sería reconocido a través de una prestación económica. ¿Qué avances en este sentido supuso esta Ley? 


La tabla 1 ilustra las prestaciones económicas y servicios de la dependencia:


        Fuente: Elaboración Martínez- López, et al. 2016: 99. 


La estrategia neoliberal para resolver la crisis de 2008, asociada a reducción de actividades del Estado y del presupuesto ligado a prestaciones económicas y servicios restó fuerza a la aplicación de la LPAP. En tanto se reducen los servicios de atención a personas en situación de dependencia, la política se canaliza a una prestación económica mínima, que como señalan los autores, es claramente insuficiente y no supone un proceso de mercantilización del trabajo de los cuidadores en condiciones dignas, en la medida en que ésta se traduce en una renta mínima, desprovista de garantías sociales y laborales al ser extinguido el Convenio Especial de Seguridad Social para personas cuidadoras no profesionales en términos de los que fue creado. Es decir, la renta mínima no supone derechos laborales asociados a vacaciones, prestación por desempleo, invalidez, jubilación, entre otros. 

Aunque la ley tiene carácter estatal, la gestión de las prestaciones de la dependencia es autonómica lo cual se traduce en diferencias importantes entre las comunidades:

La tasa de cobertura para el total de perceptores es del 6,2 % por cada 1000 habitantes, siendo [Murcia] la segunda comunidad más baja de España, tan sólo superada por Castilla-La Mancha (5,2 %); muy alejada de la media nacional situada en 13,2 %. En cuanto a su cuantía, la percepción básica (sin tener en cuenta otros factores como, por ejemplo, el número de hijos) es la más baja de España junto a Ceuta, situándose en los 300 €; muy alejada de la cuantía media en España en 2014 de 420,63 € (Martínez- López, et al. 2016: 104,105). 

Esto supone, como señalan los autores, un modelo familista, en el cual el Estado brinda apoyos, pero la gran responsabilidad sobre el cuidado de personas en situación de dependencia recae en las familias; fundamentalmente en las mujeres, especialmente de sectores empobrecidos cuyas ayudas a todas luces son insuficientes, al destinar buena parte de ellas a la alimentación del núcleo familiar. 

En sociedades capitalistas, la lucha por la mercantilización del cuidado está asociada a la protección y visibilización del trabajo de las mujeres, porque son ellas las que continúan cargando sobre sus hombros la responsabilidad del cuidado. Las mujeres representaban el 93 % de las personas cuidadoras que se dieron de alta en el Convenio Especial de la Seguridad Social de cuidadores de la dependencia (IMSERSO, 2013, citado por Martínez-López, et al. 2016:101). Esta situación supone un empobrecimiento de las mujeres a la vez que trunca sus carreras laborales, ahondando las desigualdades entre hombres y mujeres. 


BIBLIOGRAFÍA

Martínez- López, J. A., Frutos, L. Solano, J. C. (2017). Los usos de las prestaciones económicas de la dependencia en el municipio de Murcia. Un estudio de caso. Revista Española de Sociología, 26 (3 Supl.), 97-113.


domingo, 4 de agosto de 2019

NIVELES DE COHESIÓN SOCIAL. CONFIANZA Y POLÍTICA PÚBLICA

En esta entrada articularemos el concepto de confianza con el de cohesión social y política pública, promovido desde el programa de la Unión Europea con América Latina para la cohesión social, EUROsociAL.

Como señala Cecilia Guëmes (2019) el concepto de cohesión social es controvertido y polisémico. En su sentido más simple se refiere al bienestar de los miem­bros del grupo y a valores compartidos como la confianza y la igualdad de oportunidades en la socie­dad. Plantea tres niveles que fundamentan la cohesión:

a. Nivel individual o personal (comunicación íntima cara a cara de los individuos, sentido de per­tenencia).

b. Nivel de la comunidad (lealtades compartidas, apoyo moral mutuo, el entorno social, solidari­dad recíprocas, valores compartidos, objetivos comunes, etc.); (inclusión, reconocimiento, etc.).

c. Nivel institucional (falta de conflicto social, satisfacción con la vida, comportamiento social, confianza y multiculturalidad, reducción de las desigualdades y exclusión) (Fonseca et. al 2019, citado por Guëmes, 2019:13).

Los problemas que emergen en torno a la construcción de una identidad compartida remite a los nacionalistas, quienes plantean la necesidad de compartir una cultura nacional; mientras los liberales argumentan el compromiso de compartir algunos principios liberales básicos de justicia; por su parte, los multiculturalistas sugieren el deber de compartir un compromiso en torno al reconocimiento de la diferencia. Los estudios apuntan que tanto el nacionalismo liberal como el conservador están correlacionados negativamente con la confianza y solidaridad, mientras que el multiculturalis­mo está positivamente relacionado. La idea no es que todos piensen igual sino considerar que todas las maneras de pensar –en tanto se fundamenten en principios compartidos de respeto a los derechos humanos- sean toleradas en la comunidad, es precisamente ese respeto a la diferencia lo que construye comunidad (Guëmes, 2019:14).

En este sentido, las llamadas a la homogeneidad y al comunitarismo miran hacia el pasado y, como señala la autora, son reaccionarias; pues parten de desconocer que la cohesión en que se basa el mundo moderno no depende de las similitudes sino de una serie de normas entendidas y aceptadas por todos, es decir, compartidas.

Por ello, la construcción de espacios entre desiguales en el marco de eficiencia estatal son

Imagen del concepto
Cohesión multicultural
importantes porque posibilitan: “a) disipar prejuicios y perder el miedo al diferente; b) que los más aventajados ganen capacidad empática respecto de los que menos tienen, reforzando sentimientos de obligación moral y solidaridad hacia ellos; c) que los sujetos pertenecientes a las clases sociales más bajas generen redes de capital social útiles a futuro que les permitan trascender ciertos guetos sociales y culturales aumentando sus posibilidades de ascenso y mejora social (Bourdieu, 2001; Portes y Landolt, 2000, citado por Guëmes, 2019:15 ).

Por ello, las políticas públicas juegan un papel esencial en: 1) la construcción de identidades, de representaciones sociales y de relatos que den sentido a lo colectivo; 2) la revalorización y el fortalecimiento de los espacios públicos como espacios para construir la “cotidianidad”, reduciendo la segmentación y la segregación; 3) la desmercantilización de los derechos, su universalidad como generador de conciencia de las vulnerabilidades sociales, importante para construir la confianza social y a solidaridad, es decir, para generar cohesión social.


BIBLIOGRAFÍA


Cecilia Güemes (2019) Marco conceptual: confianza y cohesión social. En: Eurosocial, Encuentros de COHESIÓN SOCIAL. Tejiendo confianza para la cohesión social: una mirada a la confianza en América Latina. HERRAMIENTAS EUROSOCIAL, Nº 07/2019.

domingo, 28 de julio de 2019

CONFIANZA Y COHESIÓN SOCIAL EN EL DESARROLLO

Confianza colectiva

En esta entrada profundizaremos en el concepto de confianza, constructo que hace parte desde 2005 del programa de cohesión social de la Unión Europea con América Latina (EUROsociAL).

Considerar la construcción social de la confianza como elemento básico para la cohesión social, supone enfatizar no sólo en las dimensiones objetivas -centradas en el cierre de vergonzosas desigualdades socioeconómicas, así como en el acceso a derechos- sino en aspectos subjetivos.

Cecilia Güemes (2019) destaca cómo en sociedades complejas y con alta incertidumbre, la confianza:
“es una necesi­dad pre-funcional de las relaciones sociales en tanto se configura como una apuesta que gene­raliza las expectativas de comportamiento reemplazando la insuficiente información por una seguri­dad internamente generalizada. La confianza es una combinación de conocimiento e ignorancia, una indiferencia cuidadosa, una relación social que se da dentro de un marco de interacción que ofrece seguridad y amplía las posibilidades de acción en el presente orientándose también hacia el futuro (Luhmann, 1996, citado por Güemes, 2019: 10).

En sociedades como las latinoamericanas, caracterizadas por una baja credibilidad de las instituciones, por la existencia de una corrupción estructural del campo político articulado al económico, por una débil cultura de la legalidad, cuya opción social no es confiar, sino desconfiar. Situación que dificulta las interacciones y los acuerdos políticos y sociales.

Por ello se hace indispensable abordar la gobernanza desde el marco de la confianza en pos de la construcción de la cohesión social. Güemes plantea que la confianza es vivenciada como una experiencia no individual sino intersubjetiva, que transcurre bajo dinámicas estructurales, institucionales e imaginarios o representaciones sociales que forjan dichas relaciones.

Para su análisis plantea tres dimensiones: primero, la confianza se fundamenta en una base racional sustentada en información, en hechos sociales, que permite interpretar la realidad del entorno. Segundo, posee una dimensión afectiva, soportada en emociones y sentires, más o menos conscien­tes que influyen decisivamente en la decisión de suspender la duda respecto al otro y actuar “como si” fuera digno de confianza. Finalmente, está la dimensión sociológica-rutinaria construida sobre la opinión del otro, de los otros, sostenida en la ficción y la expectativa de que todos los otros se comportarán de modo adecuado, respetando las reglas del juego, los acuerdos (Güemes, 2019:11).

Los estudios muestran que procesos crecientes de desmercantilización de la fuerza de trabajo, asociados a derechos y prestaciones sociales universales tienen un efecto positivo en la construcción de la confianza, tanto en términos objetivos como emotivos. Igualmente, la existencia de instituciones estatales creíbles que sancionen a los potenciales jugadores oportunistas, son la base objetiva para reducir la sensación de injusticia, impunidad e impotencia generalizada que puede desencadenar en el resentimiento y falta de credibilidad en las reglas del juego.

Pero la construcción de relaciones de confianza no se fundamenta solo en hechos objetivos, sino en las representaciones sociales, es decir, en la información que tenemos sobre el otro, construida a través de los campos mediático, político, educativo y social. Por ello, es primordial la construcción de relatos sociales que den sentido a lo colectivo, a la idea de nosotros para generar confianza. Relatos basados en las relaciones de reciprocidad: “Si se percibe que los otros actúan como si también confiaran en uno, esto es: si me siento depositario de confianza, también confío” (Güemes, 2019:12).

Existe la necesidad de un relato que de sentido a lo colectivo, a la idea de un nosotros para generar confianza.

Como veremos en la próxima entrada, la confianza se constituye hoy por hoy en práctica fundamental para la construcción de cohesión social, fundamento de la política pública y de la gobernanza.


BIBLIOGRAFÍA

Güemes, Cecilia (2019), Marco conceptual: confianza y cohesión social. En: Eurosocial, Encuentros de Cohesión Social. Tejiendo confianza para la cohesión social: una mirada a la confianza en América Latina . Herramientas Eurosocial, Nº 07/2019.

Luhmann, Niklas (1996). Confianza. Barcelona: Anthropos.