
La autora recoge datos de las universidades vascas donde se imparte la carrera y los compara con datos semejantes de otras universidades españolas. La metodología utilizada por dichos centros educativos es entrevistar a los licenciados cuatro años después de terminar la carrera, lo que permite comparar diacrónicamente los datos de una misma universidad, así como los datos de las diferentes universidades para un mismo año.
Los resultados obtenidos muestran, para las universidades vascas y también para el conjunto de universidades españolas en las que se imparte sociología, que la profesión tiene tasas de actividad altas (cercanas al 90%) pero menores a las que obtienen otras carreras de ciencias sociales. Que trabajar en la profesión y gozar de estabilidad es un deseo que sólo una minoría de sociólogos ha podido ver cumplido, agravado incluso por el crecimiento del empleo a jornada parcial. Que el trabajo en las administraciones públicas cada vez es menor, si comparamos los datos de las últimas cohortes de titulados con las de más antigua obtención. O que, al igual que en el resto del mercado de trabajo, las sociólogas tienen ingresos y menos estabilidad que los hombres.
Tan interesante como los datos que aporta nos parece la apuesta del artículo por el modelo francés, que ha tenido éxito desde los 80’s orientando una especialización de la disciplina en torno a la acción (y no sólo la investigación), lo que ha permitido diversificar las salidas profesionales de la disciplina.
REFERENCIAS
Martín-Aranaga, I. (2016) La inserción profesional de las personas tituladas en sociología: un análisis para el País Vasco. En: RES n.º 25 (3 Supl.) (2016) pp. 189-209