Es el fenómeno de destrucción del salario como elemento indispensable en la relación de trabajo. Pueden ser ejemplos claros de desalarización la remuneración basada en propinas de las camareras/os en algunos contextos, o la mercantilización del trabajo de guías turísticos bajo el paraguas institucional de determinadas agencias de nuevo cuño. Así, dichas trabajadoras/es pueden recibir como salario únicamente lo que les dejan los clientes en concepto de propina o remuneración voluntaria.
Estos fenómenos pueden ir ligados a políticas empresariales de flexibilización y de transferencia a los trabajadores de los riesgos propios de la actividad económica. Igualmente, la debilidad de la negociación colectiva entre obreros y patronos puede ser otra causa del auge de estos procesos de desalarización, junto con el aumento del desempleo y la exclusión hacia determinados perfiles de trabajadoras/es.
También podemos hablar de desalarización cuando observamos el crecimiento del salario variable respecto al salario fijo. Nos referimos al pago de bonos o comisiones ligados a la productividad o a las ventas realizadas, que hacen depender la remuneración de aspectos ligados al mercado o al rendimiento.

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